VICERRECTORADO ACADÉMICO
DECANATO DE INVESTIGACIÓN Y
POSTGRADO
MAESTRÍA CIENCIAS DE LA
EDUCACION SUPERIOR
MENCION: DOCENCIA UNIVERSITARIA
Evaluación Basada en la Negociación
Autor:
Lic. Pedro Valdivieso
Profesora: Msc María Elva
Ramírez Salcedo
Barinas, agosto de
2017
Introducción
Hasta finales del siglo XIX la
posibilidad de estudiar se limitaba a la elite de cada nación: hijos de las
aristocracias locales e/o hijos de la burocracia capitalista. La educación se
convirtió por tanto en la bandera de lucha de muchos grupos minoritarios:
comunidades étnicas excluidas, obreros, mujeres, etc. A partir de principios
del siglo XX sin embargo, esta realidad comenzó a cambiar y hoy el escenario es
totalmente distinto. Hoy la educación es vista como una forma de ascensión
social y por tanto las naciones le dedican atención especial al relacionarlo
con el desarrollo de su propio país.
Como sabemos la sociedad de hoy está llena de nuevos desafíos:
actualización de nuestros conocimientos, competencias profesionales, manejo de
herramientas tecnológicas, etc, sin embargo para que todo esto se cumpla
debemos estar insertos en un sistema que nos permita acomodarnos en nuestra
diversidad.
Los niños de hoy entendemos son muy
distintos a los de cincuenta años atrás, está diferencia relacionada con los
avances que ha sostenido sistemáticamente la tecnología y a los cuales ellos
están expuestos, ha hecho que estos mismos aprendan de manera distinta y por
tanto deben ser evaluados de la misma forma. Sería crítico continuar enseñado
con un modelo totalmente conductista como el de Stufflebeam orientado a la toma
de decisiones o someterlos a un modelo en donde la evaluación este centrada
netamente en recoger información sobre el logro de objetivos, cuando hoy en
cambio podemos aspirar a lograr resultados e un nivel cognitivo de categoría
tres, según Bateson
La tendencia hoy por hoy, nos invita a reformular los
modelos educativos, pero por sobre todo a la forma de evaluación; llama a los
que históricamente han estado ligados a este proceso como profesores y
entidades educativas, pero además desea incluir a la comunidad en general,
llama a la transformación como lo plantea Stake en su evaluación respondiente y
sin alejarse mucho de lo que también señala, la Evaluación Iluminativa de
Parlett y Hamilton y la Evaluación Democrática de McDonald “… “…Estos modelos conciben
en la evaluación como un servicio neutro de información al alcance de todos los
que están implicados en negociaciones significativas…”
Si en algún momento la atención de la
evaluación pasó sólo por medir resultados cuantitativos en procesos tanto internos
como externos, hoy queremos centrar la reflexión en torno a los elementos
cualitativos, deseamos contextualizar la educación, deseamos sumar importancia
al nivel socioeconómico, a las habilidades, a intereses, al capital social
entre otros muchos factores. Hace tiempo que los profesores de hoy dejamos de
tener a una masa homogénea dentro de las aulas, hoy en cambio tenemos alumnos
dispuestos a aprender, bombardeados con cantidades impresionantes de
información y con un espíritu crítico hacia el sistema, pero no por un tema
confrontacional sino porque son parte de lo que alguna vez escuché por ahí, los
niños de hoy son parte de las generaciones contestatarias.
Modelo basados en
la negociación
Estos nuevos modelos suponen un cambio
muy importante porque pasamos de evaluaciones basadas en el rendimiento a otras
basadas en el diálogo. Por lo tanto es un reto tanto para los estudiantes como
para los docentes porque han de descubrir que la razón de ser de la evaluación
es aportar conocimientos elaborado para proyectar las mejoras pertinentes en
las instituciones formativas (Medina, 1998).
El evaluador debe desarrollar la
orientación y la promoción a través del diálogo, la búsqueda y el análisis,
actitud neutra y la parte constructiva en los diálogos educativos. La
evaluación debe de ser la base para el diálogo en vez de ser una fuente de
jerarquización y juicios rigurosos.
Con estas características son participes
varios submodelos: la evaluación respondiente, la iluminativa, la democrática y
el estudio de casos. Todos ellos surgen de los contextos en los que predomina
la negociación entre los evaluadores, decisores y participantes que intervienen
en las situaciones de enseñanza.
La Evaluación respondiente desarrollada
por el norteamericano R. Stake pretende desarrollar un sistema de evaluación lo
mejor posible la complejidad de las situaciones escolares, pero para ello da el
papel a los participantes de analistas de sus propias situaciones. Esto implica
que ocurra una pérdida de los datos observados.
El modelo propuesto por Parlett y
Hamilton, evaluación iluminativa, es muy parecido a los modelos cuantitativos y
se centra en la recogida de información más que en la toma de decisiones. Su
finalidad es proporcionar un punto de vista comprensivo de la realidad que
rodea al hecho evaluado, su tarea es iluminar.
Evaluación basada en
la negociación.
Estos modelos se agrupan para dar
fundamento a la cuarta generación de la evaluación, con orientación a la
negociación. Esta generación se fundamenta en una visión constructivista donde
el sujeto construye sus conocimientos partir de las relaciones sociales, de las
experiencias vividas y del contexto en el cual está inmerso. Entre los términos
propios de esta generación se encuentran según Pérez (1993) evaluación
iluminativa de Parlett y Hamilton en 1972, evaluación respondiente de Stake en
1975, evaluación negociada de Guba y Lincoln en 1978, evaluación democrática de
Mc Donald (1976), Stenhouse (1982) y Elliot (1982).
Se puede señalar
que las definiciones a que se hace referencia presentan aspectos en común;
recoger información sobre el logro alcanzado, en qué medida, toma de decisiones
y una integración de todas ellas. Así se pudiera decir, que la evaluación reúne
aspectos que al confluir permiten, lograr un proceso integral que busca la
mejora pero además permite un rendimiento académico que puede calificarse como
positivo.
En ese orden, se
hace mención a un proceso de evaluación de los aprendizajes que permite
sistematicidad pero a la vez que brinda orientación para la reflexión durante
cada una de las fases en que se desarrolla, estimulando y proponiendo medidas
correctivas necesarias en el transcurso y no al final cuando ya el ciclo de
enseñanza ha finalizado. Un proceso como el anterior, además de la rendición de
cuentas a la sociedad de manera oportuna pues acredita los aprendizajes
logrados por los estudiantes, permite la posibilidad de hacer un balance acerca
del proceso de enseñanza y el de aprendizaje de manera integral en aras de lograr
procesos de calidad.
Santos Guerra
(1999) explica que “la evaluación no sin motivos se ha convertido en los
últimos años en uno de los ejes sobre los que pivota la reflexión educativa”
(p.8) Pues la toma de decisiones, que se genera después del proceso evaluativo,
se convierte en un proceso de transformación fundamental para la mejora de la
calidad educativa; en otras palabras la evaluación pasa a ser la herramienta
necesaria para ello. El proceso de evaluación de los aprendizajes no debe, ni
tiene que ser un fin para obtener un resultado; debe ser un medio que le
ofrezca a docentes y estudiantes la posibilidad de conocer, durante todo el
proceso educativo, los aciertos y debilidades; debe ser una vía que permita la
orientación y reflexión in situ para posibilitar la mejora.
Evaluación democrática (Stenhouse,
Mcdonald y Elliot, 1976 y 1982): postula el derecho del alumno y del docente de
expresar puntos de vista y opiniones en el aula, la escuela y la comunidad.
Enfatiza el rol del docente evaluador como orientador que se ocupa de analizar
y valorar el progreso del estudiante a través del uso de las formas de
participación de la evaluación.
- Evaluación negociada (Guga y Lincoln, 1989): la
evaluación negociada propone el consenso entre los distintos agentes que
participan en el proceso a través de ciclos dinámicos de confrontación de ideas
para tomar decisiones sobre el mejoramiento de construcciones.
Los modelos anteriormente descritos se
agrupan para dar fundamento a la cuarta generación de la evaluación, la cual
propicia una relación ética y de respeto que toma en cuenta las diferencias
individuales de los alumnos, y en la cual se revalorizan los roles del
evaluador y del evaluado, al punto que se les concede una participación en la
cual ambos aprenden y toman decisiones.
La evaluación en la Segunda Etapa de la
Educación Básica según el Currículo Básico Nacional establecido en Venezuela en
(1997) se concibe como:
- Constructivo: ...toma en cuenta las experiencias previas
de los entes comprometidos con el currículo. (p. 111).
- Interactivo – participativo: ...promueve la interrelación
entre los que participan en el diálogo, la discusión y la búsqueda de
soluciones a los problemas que se presentan. (p. 111).
- Reflexivo: ...motiva a los participantes a analizar e
interpretar sus actuaciones, avances, interferencias y causas que influyen en
su aprendizaje, con el propósito de acordar, orientar y reorientar sus
acciones. (p. 111).
- Global: ...concibe el proceso educativo como un todo
integrado y busca comprenderlo y armonizarlo en todas sus partes, como un todo
integrado. (p. 111).
- Negociado: ...permite deliberar sobre las producciones de
los comprometidos en el acto educativo con el propósito de consensuar las
acciones a ejecutar para orientarlas y mejorarlas. (p. 112).
- Criterial: ...la evaluación se realiza en función de
criterios, definidos como puntos de referencias que permitan determinar y
comparar el aprendizaje alcanzado por los alumnos con relación a lo
planificado. (p. 112).
Estos aspectos deberán ser tomados en cuanta por todos los
agentes involucrados en la acción educativa para ejecutar con propiedad el
proceso de evaluación.
Mapa de Argumentos
sobre la Evaluación negociada
Conclusiones
La evaluación negociada como proceso
regulador y modificador de la enseñanza ha cobrado gran importancia en las
últimas décadas, ya que considera a cada alumno como objetivo y sujeto
partícipe de su propia enseñanza. A su vez tiene en cuenta la
enseñanza-aprendizaje como bases que fundamentan la reforma o reestructuración
de los programas de curso y de las actividades didácticas que se realizan en el
aula. Esto, que se conoce con el nombre de evaluación formativa, da cuenta
específicamente de los procesos y del progreso de la enseñanza-aprendizaje para
la consecución de los objetivos curriculares; involucra igualmente el impacto
que los profesores tienen sobre el aprendizaje a través de la re-enseñanza y
las estrategias de reparación que dirigirían al alumno al cumplimiento de los
objetivos planteados (Acevedo 2012). En otras palabras, la evaluación
formativa, "otorga evaluaciones interactivas frecuentes que muestran los
progresos y los logros de los alumnos, permite identificar sus necesidades y,
como consecuencia, ajustar la enseñanza" OCDE (2005, p.21). En lo posible
se debe procurar, sin embargo, que el alumno no perciba que está siendo
valorado y observado por el profesor frecuentemente, es decir, que los
estudiantes no se sientan en un ambiente evaluativo rígido constante, a fin de
que los juicios que el profesor formule sean más confiables y justos.
Adicionalmente, a medida que las directrices formativas se van implementando en
el aula, el alumno va aprendiendo con el tiempo que el agente evaluador, no
sólo es el profesor, sino que también puede ser él mismo o sus compañeros de
clase. La evaluación formativa, asimismo "ayuda a que los alumnos
desarrollen sus propias habilidades o estrategias metacognitivas del saber
aprender, para poder solucionar problemas cotidianos o problemas con los cuales
no tiene familiaridad alguna", OCDE (2005, p.53). El desarrollo de las
competencias del saber aprender de los estudiantes.
Por lo planteado, pudiese concluir que El modelo de negociación concibe la enseñanza como un proceso dinámico
ResponderEliminarcuyos significados y cualidades están cambiando continuamente, son raramente predecibles y a menudo no pretendidos e idiosincráticos, y sólo puede analizarse por
medio de estudio de casos, utilizando una estrategia de enfoque progresivo basada en
la observación participativa y entrevistas informales. La evaluación es, pues, un servicio neutro de información al alcance de todos los que están implicados en negociaciones significativas a lo largo del desarrollo de un programa educativo: los participantes y sus respectivas audiencias.
Francisco Valladares
La tendencia hoy por hoy, nos invita a reformular los modelos educativos, pero por sobre todo a la forma de evaluación; llama a los que históricamente han estado ligados a este proceso como profesores y entidades educativas, pero además desea incluir a la comunidad en general, llama a la transformación como lo plantea Stake en su evaluación respondiente y sin alejarse mucho de lo que también señala, la Evaluación Iluminativa de Parlett y Hamilton y la Evaluación Democrática de McDonald “… “…Estos modelos conciben en la evaluación como un servicio neutro de información al alcance de todos los que están implicados en negociaciones significativas…”
ResponderEliminarSi en algún momento la atención de la evaluación pasó sólo por medir resultados cuantitativos en procesos tanto internos como externos, hoy queremos centrar la reflexión en torno a los elementos cualitativos, deseamos contextualizar la educación, deseamos sumar importancia al nivel socioeconómico, a las habilidades, a intereses, al capital social entre otros muchos factores. Hace tiempo que los profesores de hoy dejamos de tener a una masa homogénea dentro de las aulas, hoy en cambio tenemos alumnos dispuestos a aprender, bombardeados con cantidades impresionantes de información y con un espíritu crítico hacia el sistema, pero no por un tema confrontacional sino porque son parte de lo que alguna vez escuché por ahí, los niños y adolencentes de hoy son parte de las generaciones